 Ant: Gracias, Dios bueno, por darnos, en Don Bosco, un padre, un maestro y un amigo. - Llegue hasta ti Dios bueno nuestra gratitud por darnos con Don Bosco un camino para llegar a la felicidad.
- Si cuando niño se quejó ante el Señor del sueño que le pedía hacer de lobos corderos, por seguir a la maestra ganó a los jóvenes con dulzura para hacerlos del rebaño del Buen Pastor. Por su fe se convirtió en “Hacedor de Imposibles”.
- En su vida la gracia intervino sin descanso: con Margarita y Calosso; con Maloria y Cafasso; con el teólogo Borel y la Marquesa Barolo; con su amigo Comollo y su alumno Domingo Savio.
- Supo reconocer el paso del Espíritu que lo transformó de violento líder en Padre amoroso; y en su rostro se reflejó la bondad de Dios como la luz del sol se refleja en la luna.
- No pudo frustrar el proyecto que el Creador tenía sobre él ni las dificultades para su estudio, ni los inconvenientes para fundar el Oratorio y la Familia Salesiana. Aunque alta y tempestiva fue la marea, siempre estuvo anclado en la Eucaristía y María Auxiliadora.
- Fueron muchas las espinas al caminar por el emparrado de rosas que la Pastorcita le indicó para llegar al Patio Celestial del Reino de Dios. No fueron pocos aquellos que dejaron de acompañarle ante el dolor de las espinas, pero calzado con la templanza y la oración, llegó con muchos jóvenes hasta la Casa de Dios.
- La semilla que había sido depositada en aquel humilde campesino floreció y ahora un robusto árbol cobija a los jóvenes del mundo, y mantiene vivas las Promesas de bienaventuranzas juveniles dadas en aquella humilde montaña cuando un inquieto niño soñaba.
- Jesús nos prometió un sitio en la Casa del Padre y aquel humilde cura ya disfruta de tan grandioso regalo; es nuestra tarea prendarnos de igual manera del amor de Dios y convertirnos en apóstoles incansables para acudir junto a los jóvenes a la cita que formulara antes de morir.
- Por conocer a Don Bosco, cantamos de alegría ante ti Señor. Con su obediencia a tu proyecto nos has regalado un Padre, un Maestro y un amigo para los jóvenes. El nos acompaña y anima para seguir a Jesús con alegría servicial.
Ant: Gracias, Dios bueno, por darnos, en Don Bosco, un padre, un maestro y un amigo. |